¿Por qué venir al Valle del Tiétar?

 

Para empezar... por la hospitalidad de nuestras gentes, lo que nos recuerda que es obligado daros la BIENVENIDA a este rincón virtual de nuestra comarcar, que esperamos sea, una breve pero útil imagen, de esta tierra llena de sabores de antaño.

Es sin duda, la combinación de múltiples argumentos los que provocan la incursión en nuestra comarca de miles de visitantes cada año, cada estación tiene su atractivo, en invierno los montañeros y escaladores se adentran en el Parque Regional de la Sierra de Gredos, en verano el visitante suele parar en cualquier lado del camino para bañarse y disfrutar del agua fría que corre sin cesar en las múltiples pozas y pequeñas lagunas. Es una delicia.

La temperatura media anual de la zona ronda los 24 grados, los fenicios, los celtas, los romanos, los árabes ya conocían las bondades climatológicas de esta región por lo que hoy en día podemos encontrar multitud de vestigios de dichos pueblos de los que el valle está impregnado.

La armoniosa combinación entre el respeto por la naturaleza y el desarrollo de los pueblos manteniendo sus identidades con estrechas callejuelas que hacen de ellos lugares pintorescos, es otra de las razones que invitan a visitar la comarca.

Su proximidad para los madrileños, los leoneses, los avulenses, los segovianos, los extremeños hacen del Valle un lugar ideal donde escaparse los fines de semana. Para los extranjeros también las buenas comunicaciones con ciudades patrimonio de la humanidad y a menos de una hora de Madrid hacen que el Valle sea un punto estratégico para visitar la zona Noroeste de España.

Otra de las razones es la multitud de actividades que la comarca ofrece: vuelo sin motor, quads, caballos, 4x4, cicloturismo, paseos en burro, practicar el golf, piragüismo, caza y pesca, simplemente el “tumbing”, observación de aves y animales como la Cabra Montesa, recolección de setas o frutos del bosque, visitas culturales, escalada desde la plataforma llamada el Nogal del Barranco, en la cara sur de Gredos y otras muchas que descubrirás si le preguntas a nuestros asociados.

Por último, porque lo más obvio, lo que normalmente nos pasa desapercibido, aquí reaparece ante nuestros ojos, el aire, el color del cielo, los atardeceres, el sabor del agua, el placer de comer tranquilo y con los amigos un buen chuletón, las cerezas prietas, tiernas y jugosas, los sonidos del viento, de los pájaros, de los insectos, de los pueblos...